lunes, 3 de diciembre de 2012

REQUIEM

Te fuiste con treinta y un despedidas... La mía. Me dejaste ahí, humana, hipnotizada y queriendo morir. Por fin sé quién eres, ahora no sé quién soy. Tengo el miedo bailando en mi pecho... No sé quién soy pero sé quién eres y eso no me duele.
Te vas cargando una cruz llena de miradas que nunca supe descifrar, eso eres tú, un código incomprensible, algo que este corazón de polvo no podrá entender jamás... si supieras cómo duele, eso sí que duele, y yo sé que lo sabes, todos tenemos batallas internas que nos rinden y nos fragmentan en granos de sal imposibles de volver a juntar ¿Sabes quién soy? ¿Puedes ayudarme a encontrar la respuesta?
Soy nadie, unos ojos que sonríen más que mis propios labios. Una escena que cuesta contemplar ¿Qué piensas?
Me odio, me aborrezco con el alma. 
Soy una tumba vacía, sin oraciones, sin flores, sin plegarias, sin epitafios, fría y vacía. Como tú cuando me miras... No. Tú estás más lleno que yo... Soy una tumba olvidada, perdida en medio del cementerio... Muerte de muertos, sólo eso.
Creo que no te lo he dicho antes, yo creo que no lo sabes, pero sigo aquí, sigo siendo yo, la muchacha sentada junto al sauce, mirando entre sus hojas a un sol temeroso. Ahí estoy, ahí voy a seguir, esperando el otoño, las hojas que no paran de caer, las cartas que alguien escribió, la escena incompleta del libro que nunca terminé de escribir...
Tengo el alma cansada. quiero que me digas hasta dónde me vas a llevar con esta locura... Mis pasos no saben dónde ir, mis pies están al borde del precipicio, quiero tu mano sobre la mía, quiero una mirada y nada más, está todo listo... Saltemos ¿Quieres?
¿No me ayudarás a encontrar el camino a casa? ¿No? ¡Claro que no! ¿Cómo te explico que tengo el alma cansada y fría de tanto llorar? Porque sé quién eres y que no te puedo alcanzar.
Soy una tumba que alguien quiso construir para sus muertos, soy una tumba oculta entre mausoleos, ¿cómo podrías mirarme a mí?
¿Es que eso soy?
¿Eso?
Eso...
Y quizá nunca lo sepas.
Creo que estará bien
Que caiga el diluvio y nos volvamos irremediablemente locos
Eso estaría muy bien.
Que me encuentres
de todos modos
yo
ya te encontré.

martes, 27 de noviembre de 2012

Agonía -Sueños, pesadillas, adioses-

I

No me digas "te lo dije" porque ya lo sabía, uno siempre sabe esas cosas... El problema es otro ¡Lo juro! Algo que tiene que ver totalmente conmigo, pero no me voy a matar por eso,  nadie va a salir herido, estoy casi... ca-si segura de eso ¿Entiendes que no es una verdad para mí?... Bueno ¡Para nadie! Pero ya lo sabía- Ok. Digámoslo así: De cierta forma yo quise llegar hasta aquí... Este es mi barro y aquí me revuelco YO. Así que ¡Shht! Compadécete de otro... yo estoy en mi fiesta y no te invito a menos que prometas que por lo menos esta noche me vas a abrazar y no me vas a decir que la culpa es de él, sólo si me cantas una canción, sólo una...Nada de culpas... Ya lo dije... No digas "Te lo dije"
No quiero disculpas, esas son mentiras muy bien formuladas
No quiero flores ¿De verdad pensaste que...? No...
No.
Te
Equivocaste.

II

¿Perdí el vuelo? ¿Perdí el vuelo? ¿Perdí el vuelo? No... Estoy aquí arriba. O más bien... Estoy enterrada de espaldas a la tierra y veo el cielo como si volara y las nubes caminaran... ¡No me contradigas!
La luna se cae... ¿Y las estrellas? ¡NADA! Ahí están, dormidas en su luz ¡Muchas gracias!...No me mires así...
Quiero llorar...
Quiero llorar de rabia porque no puedo llorar.
¡Qué vergüenza! Cierra la puerta y no le digas a nadie lo que viste, di que estoy volando, como se debe volar, de manera correcta...
Como si fuera una alumna perfecta
Ya, voy a dormir, estoy cansada, me duele la cabeza, me duele su aire y su... su... su... ese todo que me duele.
¡Que se vaya! ¡Por Dios! ¿Qué es esto? ¿Qué me calma? ¿Qué me rinde?
Buenas noches.


III

Déjame apoyarte... déjame murmurarte cosas para que no te sientas solo, para que no sientas esa ausencia que me mata, que te destroza cada vez que cierras la puerta tras de ti.
Déjame rozar sólo con un suspiro las cortinas que ocultan tu noche y ser lo más parecido a un desvelo, el esbozo de un sueño más mío que tuyo.
Voy a atravesar la noche y seré sincera, no voy a volver, no voy a pisar tus sábanas caídas. Voy a dormir lejos y ahí me voy a quedar, ahogada en mi lejanía. Para no morirme de tu dolor que es mas tuyo que mío.
Si puedo miraré a la luna... Y es que me cuesta tanto no sentir esta agonía enorme de... de... de saberme inútil tratando de encontrar un lugar en tus brazos.
Me cuesta tanto escribir una obra de teatro que no quiera hablar de esto que me duele. No sé... Pero no puedo... Parece que me supera,,, Y no es que quiera decirte cosas, no es que quiera mirarte soñar con otras.
Pero puedo quedarme contigo y no preguntarte nada... Botaré mi pluma y no escribiré más.


IV

¡Me voy! ¡Sí! ¡Me voy! En cinco minutos más, en veinte minutos más y me voy por una vida entera ¡No puedo más! No puedo avivar tus noches con mi media sonrisa media deshecha. No concibo cantar tus notas, no puedo seguir cavando mi tumba, por eso me voy... Me duelen las manos, me duele el alma cada vez que ésta hace sus maletas para dejarme sola y maltrecha. No puedes reírte de esta angustia. No puedes mirarme sí y pretender que no pasa nadie ¡No-puedes-matarme-de-esa-forma! ¡Me largo! ¡Adiós! ¡Au revoir! Hasta aquí no más llegamos. Hasta aquí llega mi tortura. No voy a seguir aguantando tus manos sacando heridas de mi piel. No puedo caminar a tu ritmo, no puedo ser perfecta, no soy tú. No tengo tus ojos, no tengo tu intelecto, soy más bien tonta y me humillo con facilidad. No puedo escribir, no puedo dañar más hojas con tintas que sólo quieren hablar de ti. No quiero escribir más ¡NO QUIERO ESCRIBIR MÁS!


V

Veo un paisaje bien lejano y bien abstracto. Tan lejos de esta... ¿Casa? De esta pocilga de cuatro paredes que me come los pies. Y me voy... Arrastrándome pero me voy ¡En cinco! ¡En veinte minutos! Escucha cómo me muerden las campanas de la estación, cómo me baña el humo del carbón. Tengo sueño, quiero volver a dormir.
No escribiré más.
No habrá más obras de teatros para tus muertos.
No habrán más muertos para tus tumbas.
Buenas noches.
Si me muero, por ningún motivo me lleves flores.
Si me quieres dar algo, que sea en vida.
Sino, que te pese la conciencia y sólo entonces no me metas en tus problemas
Si te duele ¡Qué bueno! Me muero en paz.


VI

Grita sobre mis huesos y cómete tus palabras. Ya no tienes que inventar más flores para venir a disculparte por cegar mi última muestra de dignidad.
Quédate en mi sangre que se va, que escurre hasta el barro y sepúltate ahí con las letras de mis canciones. Vuelve a ser el polvo que Dios nunca quiso que fueras.
¡Patéame! ¡Insúltame!  ¡Humíllame! Pero, por favor, ándate.
Aquí me muero, hago mis maletas y me voy. Corto las flores y me escondo tras la puerta, destrozo pétalos y le quito las cáscaras marchitas a mi violín. ¡No canto más! No escribo má. Te prometo que me voy.


VII


¡No! No me voy yo, te vas tú. Hasta aquí no más llegamos. Se acabó el circo miserable y se acabó el hambre. Ya sabes lo que creo de ti.
Yo... No sé... No tengo idea... No lo creo... No lo imagino... Prefiero ver derretirse mi hogar.
¿Tú entiendes que quiero matarte? Quiero verte caer, después de todo existes ¿Y qué?
Ya sabes, me gusta oírlo, saberlo cerca e imaginar que quizá en algún lugar de sus pensamientos soy un extra que, de a poco, se vuelve protagonista. Ya sabes que quiero soñar con él más que con nadie. Quiero sentarme a su lado y sentir sus ojos sobre mí. ¿Qué quieres que haga? Te estás muriendo y él... él... él... se alza sobre un podio vacío. Y yo miro, boba... Yo me atrapo en su trampa. Listo.
Listo.
Caí


VIII

Me presento. Soy un manojo de sueños inconclusos, la misma niña que espera hace muchos años en el mismo lugar.
Cayó el diluvio.
Y sigo siendo yo, sigo aquí, la muchacha sentada bajo el sauce, mirando entre sus hojas a un sol temeroso.
No sé por qué.
Me presento. Soy la que está al borde del precipicio. Abrázame...
Saltemos ¿Quieres?
Podríamos gritar de alegría y eso estaría bien.
Podríamos volvernos locos
Podríamos matarnos en el momento menos indicado, destrozarnos y eso también estaría bien.
Cayó el diluvio.
Soy yo. La que viste una noche cualquiera, cazando pesadillas en un rincón de la ciudad. La que sonríe porque sí. La que prefirió morir de amor antes que alguna otra muerte digna.
No tengo nada, estoy desnuda...
Trato de encontrarme...


IX

¡Pobre del que se cruce en mi camino!
Róbame el alma...
Tengo el corazón apretado y quiero cantarte.
Y qué me importa a mí que me vea como el hombre ve a una hormiga.
¿Qué cambiaría?
Nada... Na-da...
No quiero sentir vergüenza de ser yo.



X

Me cansé, me desvestí y me tiré al vació.
Me cansé, cerré los ojos y no te busqué para encontrarte.
Ahí estás, cayéndote, engañándote, por poco pensándome, pero eso es mucho optimismo.
Estás, existes, respiras, escuchas... ¿Me escuchas?
Te va excelente cuando deseas que te recuerde, eres...
increíble.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mi decisión fue ser Scout

A veces, cuando se es niño, uno no tiene muy claro lo que quiere: Hacer ballet, aprender a cantar, hacer la primera comunión, aprender a modelar, etc. Bueno, cuando fui niña vi a un grupo de niños con pañoelín, cantando y bailando, por alguna extraña razón sentí que yo debía estar ahí, el escultismo me empezaba a llamar de a poco. Por esas cosas de la vida, no me decidí, tenía amigos scouts que siempre me invitaban a sus grupos y por algún motivo nunca iba. La verdad es que me daba susto ver cuadernos con anotaciones de morse y esas cosas que no entendía, eso de que los llamaban con un silbato y tenían que entender a quién llamaban y todo eso -jajajajaja-. 
No fue sino hasta el año 2005 que las cosas se dieron y tuve la oportunidad de ir un sábado al Grupo de Guías y Scouts San Mateo. Con algo más de madurez que en la infancia, fui capaz de decirle a mi madre: "Este Sábado voy a ir a Scout. Si me gusta, me quedo; si no... No." Y por algún motivo, nunca más dejé de ir.
Es verdad, mi familia no pensaba que me iba a levantar a las 9:00 para estar a las 10:30 en el San Mateo, no un sábado. No pensaban que iba a empezar a asistir a todas las actividades y menos que iba a sobrevivir un campamento. Y lo hice. No sobreviví sólo a uno, sobreviví a muchos y seguiría sobreviviendo con la cara llena de risa.
Nunca imaginé que cuando Jorge, el jefe de grupo dijera: "Una vez Scout...", al responder "Siempre Scout" mi corazón iba a dar un salto tan grande, supongo que el mundo del escultismo me dio un gran abrazo de bienvenida y se alegraba de responder a su llamado.
Inicié la aventura, emprendí viajes por lugares que nunca pensé que iba a descubrir: Amistades sin condiciones, liderazgo, descubrir a Dios de formas distintas y en cosas pequeñas, empaparme de espíritu ignaciano, construir los cimientos de mi independencia, dar todo por el otro, la Ley y la Promesa, discernimiento, valores y muchas otras cosas que quizá no he dicho, pero que puedo resumir en: Los motores que me impulsan a vivir y a ser como soy.
Descubrí un estilo de vida que quizá no todos entienden y muchos juzgan. No obligaría a nadie a vivir la experiencia. Es una semilla que se planta y que puede crecer y dar frutos, como puede no darlos, o no germinar. Y no nos hace mejores o peores personas. Pero hay cosas que sólo los que vivimos el escultismo podemos entender y a veces ni eso, supongo que es algo muy personal.
¡Oh! Y como dejarlo de lado. No puedo nombrarlos a todos, porque más de alguien quedaría fuera. Pero ¡Cuánta gente maravillosa conocí! ¡Cuántas historias!¡Cuántas risas!¡Cuántos llantos! A esas personas sólo puedo agradecerles su paso por mi vida, el hecho de haberme dado momentos inolvidables y por supuesto muchas enseñanzas, muchas muestras de amistad, de valor, de entusiasmo, de inteligenica, etc.
Gracias por los campamentos y porque ¡sí! Aprendí morse y hasta hoy lo ocupo. Por las tallas, por el apoyo, por las noches, por los fogones, por los cantos, por las danzas, por el frío, por el calor, por la oscuridad, por las guitarras, por los pies húmedos y la sonrisa fresca, por los lagos, por los ríos, por los coligûes, por todo lo que era de coligûe, por las letrinas, por los juegos,por las duchas rápidas, por los gritos, por las etapas cumplidas, por las transiciones tristes pero necesarias, por el pañoelín, por los pantalones manchados de tierra y pasto, por la naturaleza, por las lluvias y por los truenos. Gracias por darme vida de una forma diferente
Es triste saber que todo eso quedó atrás, pero hay un momento en que hay que aprender que el pañoelín no se lleva sólo en el pecho, que se queda en el corazón, que el fogón no arde sólo al prinipio y al final del campamento, sino que arde en el alma y ilumina todo a su alrededor y hace ver todo más claro y más cálido. Llega un momento en que la promesa deja de ser una insignia y se transforma en el camino que toman los hombres libres que entregan su vida al servicio de los demás. Ahí recién uno entiende lo que quiere decir "Una vez Scout...Siempre Scout". Porque no hace falta gritarlo, ni mostrarle el uniforme a todo el mundo, hay un punto en que una sola sonrisa resume toda una historia que lleva 105 años y de la cual fui parte, con toda la alegría del mundo.
Un día mi jefa de Avanzada, la Paz, nos dijo: "El Escultismo es para todos, pero no todos son para el Escultismo", en ese momento tuve miedo, no lo niego. Ahora sé que durante todos esos hermosos años, fui para el escultismo y espero haber sido tanto como él lo fue para mi.
Ahora tengo un nuevo rumbo en mi vida y quiero dejar bien en claro, la flor de liz me acompaña siempre y es mi mejor carta de presentación. Nunca, he dejado, ni por un segundo, de sentirme Scout. Y que muchas cosas que la gente rescata de mi, la aprendí allí, de mis hermanos mayores.
Fui, soy y seré una Guía Gacela, Pionera y Caminante Orgullosa.
Siempre Adelante!