martes, 29 de noviembre de 2011

Era

Era una niña que se soñaba de muchas formas
se veía todas las noches en su cuadrado de 12x12
con una malla de colores y sosteniendo una varilla con una mano
una de esas en las que cuelga una cinta larga.
Se soñaba haciendo saltos hermosos y sutiles,
creando figuras, creando historias.
Era una niña que, aunque parezca tonto
soñaba que tenía piernas robustas y fuertes
que podría correr la eternidad y rápido
Era, también, una muchachita
que quería hacer magníficas pinturas y dibujos
y exponerlos algún día en el Louvre
aunque sus papás nunca le hubieran hablado de ese museo
Era una promesa de muchas cosas
de una oratoria sorprendente
de un oído musical desarrollado
de una memoria a otro nivel
Pero sólo era promesas, sólo era sueños....
Ella quería ser como su padre,
ella quería ser actriz
experimentar la sensación de subirse al escenario
siempre, como si fuera la primera vez
Decidió que ese anhelo, no sería un sueño ni una promesa
Era tan pequeña
Nunca pensó en la palabra decepción
no pensaba que alguien podría decepcionarla
menos que sería ella misma quien lo hiciera
porque los niños nunca piensan en algo peor que el reto de los padres
sería hermoso volver a vivir de esa preocupación, no ser consiente del mundo
pero los niños crecen
y eran promesas, eran sueños
alas cortadas
un cuerpo frágil
errores
y esa extraña sensación que llegó como un allegado
a quedarse para siempre
ese desánimo de sentirse menos
de ser nadie.
Si algún día me preguntan por qué mi todo es así
esta es la respuesta:
fueron sueños, promesas
ideas muy bonitas que se deshacen con los años
Si algún día me preguntan si eso me impedirá volar
yo diré que no.
Porque hay un sueño que prevalece
un sueño que se realiza día a día
una actriz de teatros grandes o de pocilgas (de verdad no me importa)
que arma sus alas de proyectos, de ilusiones
de esas cositas que eran, de las que aun queda un poco
de pequeñas ideas que no fueron y que ahora son un impulso
para volar, y hacer
que de una vez por todas...
este sueño, deje de ser eso.

martes, 8 de noviembre de 2011

Rendición

Me rindo
Me rindo porque no puede ser de otra manera
porque en este momento tan sublime no puedo hacer más
que, quizá, cometer el error de caer
de desplomarme sobre el frío suelo
Es porque duele, porque cuesta rendirse de esta manera
y humilla saber que no tengo armas para defenderme
porque destroza el alma levantar la banderita blanca
y sin embargo, es dulce rendición, dulce tortura de volver a sonreír,
de volver a mirar, de volver a imaginar
esa suerte de tabú auto impuesto...
por la gente, por uno mismo.
Dejar que por un instante,
imágenes fugaces pasen por mi mente
y me impregnen de esa ansia primaveral que solía envolverme
del olor de la espera
de la risita lejana de alguien que contempla la estúpida escena
de dos tontos que se miran sin saber que decir
y yo digo: Es suficiente, me rindo.
Me abrazo y espero...
a que los minutos pasen
a que todos se vayan, menos esa sombra
a esa mirada que dice cosas con una expresión de nada
a que se disipe el dolor que me fatigó tanto
el dolor...
un intento de fuerza orgullosa
orgullo quebrantado
lágrimas cayendo sobre el té a medio servir
el grito ahogado
esa lejanía cruel que me hizo pensar que no me ibas a escuchar más
el fin de la batalla
"no puedo más, llévame a casa"
De pronto...
mis manos buscando otras manos
y ya es tiempo de salir de esta prisión
ya es hora de correr el velo
y vernos las caras
dejar de ser ese fantasma vago en el que me convertí
dejar de ser el esbozo de alguien
de un desconocido
y ser yo... y mirarnos
porque por fin soy yo
rendida
feliz
radiante
¿Me sientes aquí ahora?