lunes, 14 de octubre de 2013

No pude inventar un título

Me quiero morir

Pero no se preocupe, no me voy a matar.
¿No le parece tonto? No sería capaz de acabar con todo esto. Estoy tan resignada que me resigno a vivir. Sigo adelante... puede que no avance pero... algo es algo.

De todas formas me quiero morir. Dejar de vivir conmigo. No quiero seguir castigándome así. No sé en qué me equivoqué. ¿Puede usted decírmelo? No sé a quién le hice tanto daño, no sé a quién le deseé tanto mal. Siempre traté de llevar mi vida como una mujer de bien. Usted entiende: Colegio de monjas, palabra de Dios, buen samaritano, "no hagas lo que no quieres que te hagan", en fin.
Es como un círculo vicioso, las monjitas y mi hermosa familia, muy unida y constituida, me enseñaron a tener el corazón siempre abierto, tanto así que cada vez que entrego, termino más pobre que como llegué ¿Dar todo a cambio de nada? Eso es una mentira que un idiota como yo inventó para justificar su dolor como última esperanza.
Nunca he odiado cuando me han roto el corazón.


Sí.


Mi corazón está roto. No sé cómo, cuándo ni dónde; quizá llegó a mi cuerpo con esa pequeña llaga incurable o se fue deshaciendo en el camino... no sé si importa mucho ahora,  la cosa es que ahora está así. O ya no está, creo que eso es mucho más correcto: No hay corazón. ´


¿Cómo se puede vivir así?

 
Nunca lo he sabido, sigo por inercia, por eso me quiero morir. Pero ya le dije que no lo voy a hacer. ¿De verdad me ve haciéndolo?  Imagine mi cuerpo colgando de una viga, echado en una tina o en un sofá, pastillas, alcohol... Y después de muchos días... Podrida; porque, le aseguro que no me van a encontrar tan pronto, a menos que me tirara de la azotea del edificio más alto ¿Se lo imagina? Yo sí... a veces, cuando me siento así. Pero no, quizá sólo por el hecho de imaginarlo no lo haría.

Tengo sueños ¿Sabe? Muy lindos, tanto así que yo no soy para ellos. En estos sueños no hay mujeres desastrosas ni cobardes que se quieren morir. La mujer que está ahí es valiente, es exitosa, linda y todo lo que yo no soy. Esa mujer consigue todo, es feliz.

Si usted estuviera en mi lugar, quizá me entendería. Todas las mañanas despierto con las ganas de hacer las cosas bien y dar un vuelco a mi vida. Sentirme exitosa, hermosa, talentosa y todo lo demás; pero no hay caso conmigo, siempre termino odiándome al final del día. Yo y yo no tenemos una buena relación, esa es la verdad.

 
No, cuando me veo en el espejo, veo imágenes borrosas, me veo gorda ¡No me ponga esa cara! Ya sé que no estoy gorda. Cuando me encuentro con mis ojos, veo que me quiero morir. Y pensándolo bien, puede que no sea tan mala idea, al final es lo único que voy a conseguir tarde o temprano, aunque no por mi propia mano, puede estar seguro.


Así que ahórrese los medicamentos y las terapias, me voy con dos cosas muy claras:
Moriré algún día.
Lo anterior no va a ser por suicidio.


Tomo la opción de vivir porque soy demasiado cobarde como para tomar la decisión de los cobardes. Tal vez sea mejor así. Quizá detrás de todo esto, hay algo bueno para mí, puede que no sea tan monstruo como me imagino, pero eso aun no lo sé. Por ahora le puedo asegurar que todo esto duele demasiado, el peor enemigo es uno. Cuando la guerra es con nosotros mismos, El oponente está en nuestras trincheras, durmiendo en nuestras camas y leyendo todo el plan que tenemos para vencerlo. Cada herida que reciba, será una herida para nosotros. No hay compasión, no hay tregua, es un acto de destrucción, es una forma de suicidio, pero en este caso, la muerte es vivir desangrado.

No me haga caso, por favor.


Usted quédese tranquilo y no se despida de mí, porque le aseguro que voy a volver.