martes, 27 de noviembre de 2012

Agonía -Sueños, pesadillas, adioses-

I

No me digas "te lo dije" porque ya lo sabía, uno siempre sabe esas cosas... El problema es otro ¡Lo juro! Algo que tiene que ver totalmente conmigo, pero no me voy a matar por eso,  nadie va a salir herido, estoy casi... ca-si segura de eso ¿Entiendes que no es una verdad para mí?... Bueno ¡Para nadie! Pero ya lo sabía- Ok. Digámoslo así: De cierta forma yo quise llegar hasta aquí... Este es mi barro y aquí me revuelco YO. Así que ¡Shht! Compadécete de otro... yo estoy en mi fiesta y no te invito a menos que prometas que por lo menos esta noche me vas a abrazar y no me vas a decir que la culpa es de él, sólo si me cantas una canción, sólo una...Nada de culpas... Ya lo dije... No digas "Te lo dije"
No quiero disculpas, esas son mentiras muy bien formuladas
No quiero flores ¿De verdad pensaste que...? No...
No.
Te
Equivocaste.

II

¿Perdí el vuelo? ¿Perdí el vuelo? ¿Perdí el vuelo? No... Estoy aquí arriba. O más bien... Estoy enterrada de espaldas a la tierra y veo el cielo como si volara y las nubes caminaran... ¡No me contradigas!
La luna se cae... ¿Y las estrellas? ¡NADA! Ahí están, dormidas en su luz ¡Muchas gracias!...No me mires así...
Quiero llorar...
Quiero llorar de rabia porque no puedo llorar.
¡Qué vergüenza! Cierra la puerta y no le digas a nadie lo que viste, di que estoy volando, como se debe volar, de manera correcta...
Como si fuera una alumna perfecta
Ya, voy a dormir, estoy cansada, me duele la cabeza, me duele su aire y su... su... su... ese todo que me duele.
¡Que se vaya! ¡Por Dios! ¿Qué es esto? ¿Qué me calma? ¿Qué me rinde?
Buenas noches.


III

Déjame apoyarte... déjame murmurarte cosas para que no te sientas solo, para que no sientas esa ausencia que me mata, que te destroza cada vez que cierras la puerta tras de ti.
Déjame rozar sólo con un suspiro las cortinas que ocultan tu noche y ser lo más parecido a un desvelo, el esbozo de un sueño más mío que tuyo.
Voy a atravesar la noche y seré sincera, no voy a volver, no voy a pisar tus sábanas caídas. Voy a dormir lejos y ahí me voy a quedar, ahogada en mi lejanía. Para no morirme de tu dolor que es mas tuyo que mío.
Si puedo miraré a la luna... Y es que me cuesta tanto no sentir esta agonía enorme de... de... de saberme inútil tratando de encontrar un lugar en tus brazos.
Me cuesta tanto escribir una obra de teatro que no quiera hablar de esto que me duele. No sé... Pero no puedo... Parece que me supera,,, Y no es que quiera decirte cosas, no es que quiera mirarte soñar con otras.
Pero puedo quedarme contigo y no preguntarte nada... Botaré mi pluma y no escribiré más.


IV

¡Me voy! ¡Sí! ¡Me voy! En cinco minutos más, en veinte minutos más y me voy por una vida entera ¡No puedo más! No puedo avivar tus noches con mi media sonrisa media deshecha. No concibo cantar tus notas, no puedo seguir cavando mi tumba, por eso me voy... Me duelen las manos, me duele el alma cada vez que ésta hace sus maletas para dejarme sola y maltrecha. No puedes reírte de esta angustia. No puedes mirarme sí y pretender que no pasa nadie ¡No-puedes-matarme-de-esa-forma! ¡Me largo! ¡Adiós! ¡Au revoir! Hasta aquí no más llegamos. Hasta aquí llega mi tortura. No voy a seguir aguantando tus manos sacando heridas de mi piel. No puedo caminar a tu ritmo, no puedo ser perfecta, no soy tú. No tengo tus ojos, no tengo tu intelecto, soy más bien tonta y me humillo con facilidad. No puedo escribir, no puedo dañar más hojas con tintas que sólo quieren hablar de ti. No quiero escribir más ¡NO QUIERO ESCRIBIR MÁS!


V

Veo un paisaje bien lejano y bien abstracto. Tan lejos de esta... ¿Casa? De esta pocilga de cuatro paredes que me come los pies. Y me voy... Arrastrándome pero me voy ¡En cinco! ¡En veinte minutos! Escucha cómo me muerden las campanas de la estación, cómo me baña el humo del carbón. Tengo sueño, quiero volver a dormir.
No escribiré más.
No habrá más obras de teatros para tus muertos.
No habrán más muertos para tus tumbas.
Buenas noches.
Si me muero, por ningún motivo me lleves flores.
Si me quieres dar algo, que sea en vida.
Sino, que te pese la conciencia y sólo entonces no me metas en tus problemas
Si te duele ¡Qué bueno! Me muero en paz.


VI

Grita sobre mis huesos y cómete tus palabras. Ya no tienes que inventar más flores para venir a disculparte por cegar mi última muestra de dignidad.
Quédate en mi sangre que se va, que escurre hasta el barro y sepúltate ahí con las letras de mis canciones. Vuelve a ser el polvo que Dios nunca quiso que fueras.
¡Patéame! ¡Insúltame!  ¡Humíllame! Pero, por favor, ándate.
Aquí me muero, hago mis maletas y me voy. Corto las flores y me escondo tras la puerta, destrozo pétalos y le quito las cáscaras marchitas a mi violín. ¡No canto más! No escribo má. Te prometo que me voy.


VII


¡No! No me voy yo, te vas tú. Hasta aquí no más llegamos. Se acabó el circo miserable y se acabó el hambre. Ya sabes lo que creo de ti.
Yo... No sé... No tengo idea... No lo creo... No lo imagino... Prefiero ver derretirse mi hogar.
¿Tú entiendes que quiero matarte? Quiero verte caer, después de todo existes ¿Y qué?
Ya sabes, me gusta oírlo, saberlo cerca e imaginar que quizá en algún lugar de sus pensamientos soy un extra que, de a poco, se vuelve protagonista. Ya sabes que quiero soñar con él más que con nadie. Quiero sentarme a su lado y sentir sus ojos sobre mí. ¿Qué quieres que haga? Te estás muriendo y él... él... él... se alza sobre un podio vacío. Y yo miro, boba... Yo me atrapo en su trampa. Listo.
Listo.
Caí


VIII

Me presento. Soy un manojo de sueños inconclusos, la misma niña que espera hace muchos años en el mismo lugar.
Cayó el diluvio.
Y sigo siendo yo, sigo aquí, la muchacha sentada bajo el sauce, mirando entre sus hojas a un sol temeroso.
No sé por qué.
Me presento. Soy la que está al borde del precipicio. Abrázame...
Saltemos ¿Quieres?
Podríamos gritar de alegría y eso estaría bien.
Podríamos volvernos locos
Podríamos matarnos en el momento menos indicado, destrozarnos y eso también estaría bien.
Cayó el diluvio.
Soy yo. La que viste una noche cualquiera, cazando pesadillas en un rincón de la ciudad. La que sonríe porque sí. La que prefirió morir de amor antes que alguna otra muerte digna.
No tengo nada, estoy desnuda...
Trato de encontrarme...


IX

¡Pobre del que se cruce en mi camino!
Róbame el alma...
Tengo el corazón apretado y quiero cantarte.
Y qué me importa a mí que me vea como el hombre ve a una hormiga.
¿Qué cambiaría?
Nada... Na-da...
No quiero sentir vergüenza de ser yo.



X

Me cansé, me desvestí y me tiré al vació.
Me cansé, cerré los ojos y no te busqué para encontrarte.
Ahí estás, cayéndote, engañándote, por poco pensándome, pero eso es mucho optimismo.
Estás, existes, respiras, escuchas... ¿Me escuchas?
Te va excelente cuando deseas que te recuerde, eres...
increíble.