No fue sino hasta el año 2005 que las cosas se dieron y tuve la oportunidad de ir un sábado al Grupo de Guías y Scouts San Mateo. Con algo más de madurez que en la infancia, fui capaz de decirle a mi madre: "Este Sábado voy a ir a Scout. Si me gusta, me quedo; si no... No." Y por algún motivo, nunca más dejé de ir.
Es verdad, mi familia no pensaba que me iba a levantar a las 9:00 para estar a las 10:30 en el San Mateo, no un sábado. No pensaban que iba a empezar a asistir a todas las actividades y menos que iba a sobrevivir un campamento. Y lo hice. No sobreviví sólo a uno, sobreviví a muchos y seguiría sobreviviendo con la cara llena de risa.
Nunca imaginé que cuando Jorge, el jefe de grupo dijera: "Una vez Scout...", al responder "Siempre Scout" mi corazón iba a dar un salto tan grande, supongo que el mundo del escultismo me dio un gran abrazo de bienvenida y se alegraba de responder a su llamado.
Inicié la aventura, emprendí viajes por lugares que nunca pensé que iba a descubrir: Amistades sin condiciones, liderazgo, descubrir a Dios de formas distintas y en cosas pequeñas, empaparme de espíritu ignaciano, construir los cimientos de mi independencia, dar todo por el otro, la Ley y la Promesa, discernimiento, valores y muchas otras cosas que quizá no he dicho, pero que puedo resumir en: Los motores que me impulsan a vivir y a ser como soy.
Descubrí un estilo de vida que quizá no todos entienden y muchos juzgan. No obligaría a nadie a vivir la experiencia. Es una semilla que se planta y que puede crecer y dar frutos, como puede no darlos, o no germinar. Y no nos hace mejores o peores personas. Pero hay cosas que sólo los que vivimos el escultismo podemos entender y a veces ni eso, supongo que es algo muy personal.
¡Oh! Y como dejarlo de lado. No puedo nombrarlos a todos, porque más de alguien quedaría fuera. Pero ¡Cuánta gente maravillosa conocí! ¡Cuántas historias!¡Cuántas risas!¡Cuántos llantos! A esas personas sólo puedo agradecerles su paso por mi vida, el hecho de haberme dado momentos inolvidables y por supuesto muchas enseñanzas, muchas muestras de amistad, de valor, de entusiasmo, de inteligenica, etc.
Gracias por los campamentos y porque ¡sí! Aprendí morse y hasta hoy lo ocupo. Por las tallas, por el apoyo, por las noches, por los fogones, por los cantos, por las danzas, por el frío, por el calor, por la oscuridad, por las guitarras, por los pies húmedos y la sonrisa fresca, por los lagos, por los ríos, por los coligûes, por todo lo que era de coligûe, por las letrinas, por los juegos,por las duchas rápidas, por los gritos, por las etapas cumplidas, por las transiciones tristes pero necesarias, por el pañoelín, por los pantalones manchados de tierra y pasto, por la naturaleza, por las lluvias y por los truenos. Gracias por darme vida de una forma diferente
Es triste saber que todo eso quedó atrás, pero hay un momento en que hay que aprender que el pañoelín no se lleva sólo en el pecho, que se queda en el corazón, que el fogón no arde sólo al prinipio y al final del campamento, sino que arde en el alma y ilumina todo a su alrededor y hace ver todo más claro y más cálido. Llega un momento en que la promesa deja de ser una insignia y se transforma en el camino que toman los hombres libres que entregan su vida al servicio de los demás. Ahí recién uno entiende lo que quiere decir "Una vez Scout...Siempre Scout". Porque no hace falta gritarlo, ni mostrarle el uniforme a todo el mundo, hay un punto en que una sola sonrisa resume toda una historia que lleva 105 años y de la cual fui parte, con toda la alegría del mundo.
Un día mi jefa de Avanzada, la Paz, nos dijo: "El Escultismo es para todos, pero no todos son para el Escultismo", en ese momento tuve miedo, no lo niego. Ahora sé que durante todos esos hermosos años, fui para el escultismo y espero haber sido tanto como él lo fue para mi.
Ahora tengo un nuevo rumbo en mi vida y quiero dejar bien en claro, la flor de liz me acompaña siempre y es mi mejor carta de presentación. Nunca, he dejado, ni por un segundo, de sentirme Scout. Y que muchas cosas que la gente rescata de mi, la aprendí allí, de mis hermanos mayores.
Fui, soy y seré una Guía Gacela, Pionera y Caminante Orgullosa.
Siempre Adelante!