Se vino sobre mí, como un huracán. Sin aviso.
Toma nota: He muerto.
Se fragmentó la tierra bajo mis pies, grité y nadie me oyó. He muerto en una calle cualquiera, bajo un árbol cualquiera, ante los ojos de cualquiera. ¿Te parece justo?
Allá a lo lejos se caen las estrellas, se deshacen las promesas y se quiebran los besos que dejamos tirados.
Toma nota: Perdí.
El mundo se está acabando, me derrumbo despacio. ¿Cómo te puedes marchar si este suelo no deja de moverse? ¿Cómo lo haces? Saltas de recuerdo en recuerdo, vuelves a la partida, me miras, te limpias las manos y te vas. Yo sigo en la agonía.
Otra nota: Te quiero.
Es verdad... es verdad que esta lluvia me va a encontrar desnuda y que tú le verás la cara más fea a la luna, desde el otro lado de esta mentira. ¡Y te vas a reír en su cara!
¿Qué hago con esta miseria? ¿Dónde me escondo ahora?
Los cimientos de nuestra casa se hunden, se aplastan, se desarman, me desarman. ¡Estoy gritando!
¿me oyes?
¿ME OYES?
Eres increíble. Supiste hacer que piense en ti, incluso ahora.
Otra más: Ganaste.
Tengo aura de pesar, en un rincón oscuro de la ciudad, he muerto, he dado el último suspiro y te has llevado todo contigo.
El mundo se acabó, el mar se consumió, el infierno se congeló y adivina qué
TENGO FRÍO
TENGO SED
ESTOY MUERTA
¿Ves ese árbol? Se le ha deshecho la corteza por los años y años que llevó ahí, apoyada, cantando sola.
Ahora no estoy y tú tampoco
Ahora tú vives la mentira que eres y serás
y yo muero las verdades que me callo
No hay más, desapareció la tierra, desapareció el cielo, los ángeles se han marchado. Dios se aburrió de esperar a que le creamos y se fue a inventar hombres como nosotros a otro corazón.
Última pista: Tu mano.
¿es mi mano la que se encuentra allí?
¿eres tú el que me lleva a la tumba esta tarde?
No hay cementerios, déjame aquí o llévame contigo...
Ahora que lo pienso...
¿Qué haces aquí? ya te hacía lejos...
lunes, 22 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Nada
Caminaré veinte pasos, me detendré y pensaré, sólo unos instantes, si quizá debería...
...
No. Esas cosas pasan sólo en las películas.
Nadie va a retroceder sobre sus huellas para alcanzarte sólo por tener un minuto más.
No vale la pena mirar hacia atrás.
No hay nadie.
El mundo sigue girando a tu lado y contigo también, todos siguen su camino, a nadie se le ha cruzado la idea de volver sobre sus huellas y cogerte por grata sorpresa.
Eso no va a pasar. Admítelo.
...
Perfecto. Seguiré caminando y pensando que cada despedida es un constante volver y volver a la misma soledad, a esa puta insaciable que no tiene nada mejor que hacer que vagar conmigo cuadras y cuadras.
...
Parece estúpido lo que voy a decir, sobre todo si lo digo a estas alturas, cuando definitivamente no tengo nada, absolutamente nada que ganar, pero lo diré, para que lo sepas y lo sepan todos.
La ventana está abierta ¿Vas a entrar? o, mejor ¿Te vas a quedar mirando cómo vuelvo a mi cama en plena oscuridad luego de deshacer el suelo caminando de un lado a otro?
La ventana está abierta y tengo frío.
Te veo pasar a veces. Lo sabes, ya me has visto. Ahora quédate.
Toma mi mano ahora o deja que me marche a recoger mi cuerpo... ahí donde lo dejé botado, en la esquina entre tu casa y mi casa, donde se divide el camino y volvemos a ser uno o dos... depende... si vamos o volvemos.
Yo te propongo que vayamos, a la plaza, al campo, al fin del mundo o veinte pasos más allá; pero no volvamos... eso no... no nos despidamos.
...
Sigo pensando, sigo caminando. La soledad empieza a colarse por mis labios.
¿Va a dolernos dejar de jugar a que nuestra vida -nuestra, nosotros- va a ser más sencilla?
¿Va a dolernos si desde el principio sabemos que no es así?
No aprendemos nada...
Ya sabes que por dejar la ventana abierta he sufrido golpes terriblemente dolorosos (sí, me refiero precisamente a eso). Pero está bien.
En realidad no. Creo que después de todos mis intentos no he aprendido NADA
...
No sé qué podría decir que no sepas de antemano, si sabes todo, menos en qué lugar de la repisa esconderme.
No sé qué podría decir, si ahora, hasta la brisa es un arma de doble filo.
Puedo decirte que he caminado mucho, que me detuve un par de veces y aunque sabía que era inútil, miré hacia atrás y no vi nada.
Y vi una película donde pasaba todo, y yo imaginé que pasaba todo.
Que arranqué a la soledad y la pateé otras tantas cuadras para que se aburriera de jugar conmigo.
Que finalmente no dije nada.
Dejé la ventana abierta y desperté tan sola como siempre.
Que la herida (precisamente esa) me duele.
Que pensé: "mierda" cuando quise hablar y no pude.
...
Y cuando parece que lo he dicho todo
créeme, no dije nada
...
No. Esas cosas pasan sólo en las películas.
Nadie va a retroceder sobre sus huellas para alcanzarte sólo por tener un minuto más.
No vale la pena mirar hacia atrás.
No hay nadie.
El mundo sigue girando a tu lado y contigo también, todos siguen su camino, a nadie se le ha cruzado la idea de volver sobre sus huellas y cogerte por grata sorpresa.
Eso no va a pasar. Admítelo.
...
Perfecto. Seguiré caminando y pensando que cada despedida es un constante volver y volver a la misma soledad, a esa puta insaciable que no tiene nada mejor que hacer que vagar conmigo cuadras y cuadras.
...
Parece estúpido lo que voy a decir, sobre todo si lo digo a estas alturas, cuando definitivamente no tengo nada, absolutamente nada que ganar, pero lo diré, para que lo sepas y lo sepan todos.
La ventana está abierta ¿Vas a entrar? o, mejor ¿Te vas a quedar mirando cómo vuelvo a mi cama en plena oscuridad luego de deshacer el suelo caminando de un lado a otro?
La ventana está abierta y tengo frío.
Te veo pasar a veces. Lo sabes, ya me has visto. Ahora quédate.
Toma mi mano ahora o deja que me marche a recoger mi cuerpo... ahí donde lo dejé botado, en la esquina entre tu casa y mi casa, donde se divide el camino y volvemos a ser uno o dos... depende... si vamos o volvemos.
Yo te propongo que vayamos, a la plaza, al campo, al fin del mundo o veinte pasos más allá; pero no volvamos... eso no... no nos despidamos.
...
Sigo pensando, sigo caminando. La soledad empieza a colarse por mis labios.
¿Va a dolernos dejar de jugar a que nuestra vida -nuestra, nosotros- va a ser más sencilla?
¿Va a dolernos si desde el principio sabemos que no es así?
No aprendemos nada...
Ya sabes que por dejar la ventana abierta he sufrido golpes terriblemente dolorosos (sí, me refiero precisamente a eso). Pero está bien.
En realidad no. Creo que después de todos mis intentos no he aprendido NADA
...
No sé qué podría decir que no sepas de antemano, si sabes todo, menos en qué lugar de la repisa esconderme.
No sé qué podría decir, si ahora, hasta la brisa es un arma de doble filo.
Puedo decirte que he caminado mucho, que me detuve un par de veces y aunque sabía que era inútil, miré hacia atrás y no vi nada.
Y vi una película donde pasaba todo, y yo imaginé que pasaba todo.
Que arranqué a la soledad y la pateé otras tantas cuadras para que se aburriera de jugar conmigo.
Que finalmente no dije nada.
Dejé la ventana abierta y desperté tan sola como siempre.
Que la herida (precisamente esa) me duele.
Que pensé: "mierda" cuando quise hablar y no pude.
...
Y cuando parece que lo he dicho todo
créeme, no dije nada
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)