No recuerdo hace cuánto que estoy tumbada sobre esta hierba reseca, la última vez que abrí los ojos el sol se escondía tímido entre las montañas de este valle, ahora las estrellas se conforman frente a mi creando figuras de mi vida, soy yo la que está imaginando.
Estoy algo nublada, trato de entender los hechos, todo ha pasado tan rápido que no alcancé a tomar suficiente aire, ahora me ahogo lentamente con el frío de la noche pero es mejor así que dejar que esta daga que sostengo en mi mano desde hace un tiempo penetre en mi piel.
Admito que me siento estúpida ahora que mi mente me muestra lo que fue y es que realmente juré que caminaba por flores y bañaba mi cuerpo en pétalos de rosa, ahora el rocío moja mis pies descalzos y resfría mis nervios destrozados.
Estoy algo cansada, trabajé todo el día bajo el intenso calor de un día ágil, no tuve tiempo de pensar... Miento, si lo tuve y así supe quién era, en lo que me había convertido, ahí estaba yo, reflejada en un espejo, en un baño apartado, destrozada por fuera, carcomida por el polvo y el pasto seco, tratando de mantenerme firme y digna por dentro.
Digna ¿realmente lo estoy siendo?
Hoy sonreí muchas veces y hablé muchas estupideces que acrecentaron en mi la idea de que me estoy convirtiendo en un ser indeseable y aun así yo no reía sola. Me aceptan así porque no saben que antes de llegar hasta aquí era distinta, tonta y radiante pero nunca estúpida como ahora.
Alguien pasó a mi lado sin notarme, la luz que irradia el cielo no es suficiente para iluminar mi oscuridad, lo veo, estuvimos hablando hace un rato de esas cosas que hablan todos cuando se conoce: música, experiencias de vida, reírnos de algo que ocurrió hace unos instantes o durante la comida. ¿Y tú? ¿Pasarías también indiferente si me volviera a cruzar en tu camino? Siendo sincera yo no sé qué haría, supongo que de alguna forma yo también me estoy esforzado por ser invisible.
Mis labios se sienten secos y descascarados y esta vez no fue por el sol, ni por tu ausencia, siempre son así, hoy me siento viva, siento cada parte de mi cuerpo, agonizando, pero en su lugar al fin y al cabo, hoy apenas probaron comida, era contundente y caliente, me quemaba por dentro y era más de lo que podía soportar a estas alturas.
La Cruz del Sur me mira parpadeante y perfecta, me muestra el camino desde donde mi sombra me está llamando, pero yo no quiero ir allí, deseo que me coman las aves antes de volver, pero quiero estar en ese lugar otra vez ¡No aguanto más! Podría ponerme de pie y caminar, al menos haría el esfuerzo de llegar aunque perecería en el intento ¡Qué gracioso! Me dijeron que por allá todo está bien, que todos me extrañan, pero no es cierto porque no todos me extrañan y para mi esa pequeña porción solía ser un todo para mi.
Por primera vez siento frío y conciencia de que estoy en medio de mi nada quizá deba levantarme e ir a compartir al calor del fuego ¡Sí! Poner fin a este ciclo que no parece tener fin, luego dormiré, despertaré, comeré trabajaré y trabajaré, me relajaré y en el momento más extraño me veré de nuevo sobre mi misma huella pensando en las mismas cosas para llegar a las mismas conclusiones.
Estoy algo descompuesta, creo que me iré directamente a dormir, tengo que desperdiciar algunos momentos para disfrutar aquellos que no se repetirán.
Por mientras seguiré pensando que todo se sigue moviendo en su curso normal, pero la historia ha cambiado sorprendentemente y ahora estoy sola, cuando regrese a casa todo será muy distinto, pero casi todos estarán conmigo... casi.
1 comentario:
Alguna vez me pasó algo parecido... Daba la impresión de que el mundo no me aceptaba tal y como era, y quise cambiar. Ese mundo era pequeño, pero yo era pequeño también y aunque mi espíritu luchaba por salir, no lo logró y permaneció encadenado. Ese mundo pequeño y egoistia consiguió su objetivo: cambiarme, y nisiquera me di cuenta de que lo hizo, me enceguecí.
El mundo pequeño en que me atrapé a mi mismo sigue ahí, sigue atrapando gente, y me entristece, pero se que no puedo hacer nada para cambiarlo.
Yo en cambio, salí. Por fin me siento lleno como siempre debí estarlo, por fin mi corazón salta en mi pecho hasta por el más pequeño gozo, por fin mi espíritu se regocija en su libertad. No puedo explicar mi escape, considerando que ni yo lo entiendo. No puedo intentar ayudar a nadie en su propio escape, porque el viaje es personal.
...Lo que si puedo hacer es prestar mi hombro y ser el apoyo que necesitas, y eso es lo que intento hacer. No estás ni estarás sola. Te quiero mucho amiga :)
Publicar un comentario