El tiempo pasa, el mundo gira y yo me encuentro suspendida en el aire revisando mi reloj. No corre. Miro hacia atrás y veo que las escenas pasadas se alejan más y más cada segundo y no hay nada que yo pueda hacer.
Camino. Permanezco en el mismo lugar, estancada en mi perpetuo presente que en este caso no proviene de futuro alguno.
Y giro. En esta noche que no se acaba, que no puede acabar. No quiero ver el amanecer; no ahora, no sola, no sin saber que cuando éste llegue le seguirá un día. Pero estoy detenida.
¡Estoy loca!... Más bien ¡Estamos locos! Locos de hambre y muertos de sed, de volver y sentir. No estoy sola y no estás solo. Tú vives en tu mundo y yo veo el mio vivir sin mi, en su tiempo y en su espacio que no me pertenecen.
Tengo ganas de algo, un deseo que prefiero guardar y extrañar en silencio, como si nada, con la caja a medio abrir por si lo encuentran, lo decifran haciendo andar este minutero que detuvo su cabalgar.
Vuelo. Entre el momento y lo eterno me paseo sin ver progreso. Allá ustedes con su porquería de Primavera, a mi no me nacen estaciones porque estoy en la transición, con un pasado que huye y un futuro que se esconde. Cuento granos de arena derramada y cuento historias, cuento glorias y desiluciones, cuento ovejas y nada ocurre.
Para qué estamos con cosas, cada uno elige su tiempo y el corazón lo administra de acuerdo a las necesidades de sus sentimientos. Hay dos tipos de querer: El que se rige por el amor y el que se rige de la voluntad. Y ahora, en mi interminable ahora mis dos Querer están sometidos por la espera, por el tiempo. Siempre fuertes y valientes.
En fin, yo estoy cautiva y no sé cuán triste o alegre me resulta encerrarme tras las rejas de mi propia cárcel y lanzar al vacío las llaves, ser mi propia gendarme porque tu estás dormido y no puedo despertarte porque en este tiempo que corre estamos demasiado lejos y no sé qué tan próximos.
Así es, llámenme prisionera de un estancamiento espacio-temporal que es de alta seguridad y no me quiere dejar escapar a recoger encuentros. Nos encerramos para no vernos encerrados ni vernos las caras ni decirnos todo cuanto pensamos. A fin de cuentas, cada uno sabe como funcionan sus misterios y hasta el último engranaje del relojito de bolsillo.
Sé que somos dueños de todo lo que es nuestro aunque el tiempo del planeta no nos pertenezca, aunque sabemos que nacemos maduramos y envejecemos. Somos dueño de nuestro mundo y de todo lo que ocurra dentro de él; el tiempo, las prisiones, el querer, el espacio, los misterios, los secretos, los presentes, los pasados y los futuros, el amor, el odio y tú no.
Y aun así no entiendo por qué uno elige parar cuando debe andar y andar cuando debe parar. ¿Por qué decidimos dejar lo más nuestro? El lugarcito dentro de nosotros donde somos Dioses ¿Por qué nos abandonamos y decidimos contemplarnos? ¿Por qué no mover las manecillas rotas y ponerse en marcha? ¿Por qué estás tan lejos?
Insisto en que no estamos solos. Yo floto a tu lado y tu estás de pie presente pero ausente...
Sé que puedo avanzar y retomar al futuro ¿Pero por qué será que no lo hago?
3 comentarios:
por qué no haces las cosas solo tú puedes descubrirlo. Todo el apoyo que te he dado son sólo guías respecto a lo que yo haría -o intentaría hacer- en ese caso.
Te quiero muchisimo, y hablaremos de esto pronto, en persona :D
ta muuy bueno =)... k tiempo k no leia algo tuyo pero se nota k cada vez vas mejorando =) me gusto ... y me represente en muchas partes..U.u te kero mucho loka.. ( el texto da para mucho comentarios pero ahora tengo k estudiar...¬¬)
"¿Por qué decidimos dejar lo más nuestro? El lugarcito dentro de nosotros donde somos Dioses ¿Por qué nos abandonamos y decidimos contemplarnos? ¿Por qué no mover las manecillas rotas y ponerse en marcha? ¿Por qué estás tan lejos?".
me llego mucho eso en verdad hace tiempo que ya no me tomo en cuenta a mí, muy lindo pashi, salio del corazón parece, espero verte prontoo i qe me saludes, un besoo tequieromuchooo !.
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