se veía todas las noches en su cuadrado de 12x12
con una malla de colores y sosteniendo una varilla con una mano
una de esas en las que cuelga una cinta larga.
Se soñaba haciendo saltos hermosos y sutiles,
creando figuras, creando historias.
Era una niña que, aunque parezca tonto
soñaba que tenía piernas robustas y fuertes
que podría correr la eternidad y rápido
Era, también, una muchachita
que quería hacer magníficas pinturas y dibujos
y exponerlos algún día en el Louvre
aunque sus papás nunca le hubieran hablado de ese museo
Era una promesa de muchas cosas
de una oratoria sorprendente
de un oído musical desarrollado
de una memoria a otro nivel
Pero sólo era promesas, sólo era sueños....
Ella quería ser como su padre,
ella quería ser actriz
experimentar la sensación de subirse al escenario
siempre, como si fuera la primera vez
Decidió que ese anhelo, no sería un sueño ni una promesa
Era tan pequeña
Nunca pensó en la palabra decepción
no pensaba que alguien podría decepcionarla
menos que sería ella misma quien lo hiciera
porque los niños nunca piensan en algo peor que el reto de los padres
sería hermoso volver a vivir de esa preocupación, no ser consiente del mundo
pero los niños crecen
y eran promesas, eran sueños
alas cortadas
un cuerpo frágil
errores
y esa extraña sensación que llegó como un allegado
a quedarse para siempre
ese desánimo de sentirse menos
de ser nadie.
Si algún día me preguntan por qué mi todo es así
esta es la respuesta:
fueron sueños, promesas
ideas muy bonitas que se deshacen con los años
Si algún día me preguntan si eso me impedirá volar
yo diré que no.
Porque hay un sueño que prevalece
un sueño que se realiza día a día
una actriz de teatros grandes o de pocilgas (de verdad no me importa)
que arma sus alas de proyectos, de ilusiones
de esas cositas que eran, de las que aun queda un poco
de pequeñas ideas que no fueron y que ahora son un impulso
para volar, y hacer
que de una vez por todas...
este sueño, deje de ser eso.
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