Me rindo porque no puede ser de otra manera
porque en este momento tan sublime no puedo hacer más
que, quizá, cometer el error de caer
de desplomarme sobre el frío suelo
Es porque duele, porque cuesta rendirse de esta manera
y humilla saber que no tengo armas para defenderme
porque destroza el alma levantar la banderita blanca
y sin embargo, es dulce rendición, dulce tortura de volver a sonreír,
de volver a mirar, de volver a imaginar
esa suerte de tabú auto impuesto...
por la gente, por uno mismo.
Dejar que por un instante,
imágenes fugaces pasen por mi mente
y me impregnen de esa ansia primaveral que solía envolverme
del olor de la espera
de la risita lejana de alguien que contempla la estúpida escena
de dos tontos que se miran sin saber que decir
y yo digo: Es suficiente, me rindo.
Me abrazo y espero...
a que los minutos pasen
a que todos se vayan, menos esa sombra
a esa mirada que dice cosas con una expresión de nada
a que se disipe el dolor que me fatigó tanto
el dolor...
un intento de fuerza orgullosa
orgullo quebrantado
lágrimas cayendo sobre el té a medio servir
el grito ahogado
esa lejanía cruel que me hizo pensar que no me ibas a escuchar más
el fin de la batalla
"no puedo más, llévame a casa"
De pronto...
mis manos buscando otras manos
y ya es tiempo de salir de esta prisión
ya es hora de correr el velo
y vernos las caras
dejar de ser ese fantasma vago en el que me convertí
dejar de ser el esbozo de alguien
de un desconocido
y ser yo... y mirarnos
porque por fin soy yo
rendida
feliz
radiante
¿Me sientes aquí ahora?
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